Stephen King previó marchas y caravanas

¿No se dan cuenta los que hoy callan del tamaño del monstruo que están alimentando?

Por Domingo Alberto Rangel.

Considero a Stephen King si no el mejor al menos uno de los mejores escritores vivos. No obstante la Academia, envidiosa de todo éxito comercial, no le reconoce lo que el público sí lo hace comprando y leyendo sus libros por millones.

King escribió hace tiempo una extraordinaria novela, su primera siendo aún adolescente, que el autor tituló LA LARGA MARCHA, equivoca denominación que puso a muchos comunistas admiradores de Mao Zedong… a comprar el libro pensando que se trataba de otro recuento de la epopeya que innecesariamente exagerada al infinito por su gobierno, como se ha revelado en obras serias, reveló en Mao un extraordinario político dispuesto a todo con tal de acceder al poder y mantenerlo.

La novela narra con antelación de augur persa los avatares de una tragedia de ficción localizada en el futuro, cuando se supone que los Estados Unidos estarían gobernados policial y militarmente por un poder despótico de mega compañías que propician valores conservadores en una sociedad controlada en todos sus aspectos y donde obviamente no hay libertad.

En aquella sociedad triste y aburrida, donde los jóvenes carecen esperanzas -¿el Maine pobre donde creció King?- coloca el autor una competencia tan deportiva como poco cristiana. En ella participan 100 jóvenes escogidos al azar que marcharán a la muerte o la gloria, sin rumbo y sin parar por todo el continente norteamericano.

Todos menos uno que será el ganador morirán sobre los caminos donde se desarrolla la tan bizarra competencia, de cansancio, porque las reglas prohíben descansar o recibir ayudas externas y para quien se quiera salir del lance los organizadores han apostado  soldados a lo largo del camino, siempre dispuestos a eliminar desertores.

Entre los competidores aún como es natural sin conocerse se forman simpatías. Y enemistades también porque pronto todos “entenderán” la naturaleza perversa de una competencia que promete al ganador fama, dinero y lo que pida… por lo cual más temprano que tarde los más fuertes o sortarios comenzaran a pasar sobre el cadáver del amigo… a 6,5 kilómetros por hora que es la velocidad estándar.

A mí se me ocurre que la visión de Stephen King de aquellos jóvenes vitoreados en los poblados donde pasan y vigilados por soldados asesinos, tiene coincidencias con las caminatas de muchachos nuestros que se marchan sin recursos hasta el Perú o la Argentina.

Y también recuerdo releyendo la novela a los hondureños que en caravana marchan al encuentro con el sueño americano alimentado desde siempre por emigrantes.

Dirán que la novela de King es ficción y que el régimen que el escritor condena en su libro es “de derecha” y conservador a diferencia de los gobiernos chavistas.

Sin duda pero hay muchas maneras de matar piojos y me refiero al totalitarismo y la violencia que los libertarios rechazamos… venga de donde sea.

La semana pasada golpearon a María Corina Machado en Upata y días después apedrearon a Javier Bertucci en Monagas por lo cual era de esperar por parte del sector político una fuerte reacción de rechazo a la violencia.

Sin embargo poco o nada sucedió por esos predios y el sector político apenas atinó a lavarse las manos.

Aclaro que por sector político entiendo al gobierno y sus partidos pero también a la oposición sin distingos.

¿No se dan cuenta los que hoy callan del tamaño del monstruo que están alimentando?

¿No caen en cuenta que intereses extraños a la política juegan con nuestras vidas, dificultan diálogos, acuerdos y soluciones prácticas…los unos soñando con seguir ejerciendo el poder despóticamente para seguir fregándole la vida al venezolano –o al hondureño-… los otros pensando ingresar a la lista de los grandes ricos del mundo… negociando nuestra deuda “el día después?

Fuera todos y gracias a Stephen King por sus narraciones tan bien escritas y algunas sorprendentemente premonitorias.

@DomingoAlbertoR

 

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